Biblioteca Popular José A. Guisasola




A este cuento
lo encontré en el aire
de la calle y
lo puse en esta
hoja de papel.


Laura Devetach



Era una casita verde, con ventanas verdes y verde chimenea.

La casita estaba en medio del bosque verde de un país verde, en un planeta verde.


Y justamente allí, el hombrecito verde leía su libro verde.

Se hamacaba en el sillón con un verde balanceo y le burbujeaban los ojos verdes, de verdes ganas de saber el final de la historia que contaba su libro verde.


Estaba verde de contento porque se había asegurado que nadie, nadie vendría a interrumpir su momento verde.


Solo se oía el ruido verde del fuego que ponía dulces las ventanas verdes de la casa.


El tiempo pasaba, verde, verde, verdemente.

De pronto sonaron a la puerta tres golpes verdes.

—¿Quién es? —preguntó con verde asombro el hombrecito—. ¿Quién llama hoy a mi puerta verde?

Respondió un silencio verde.

El hombrecito cerró su libro verde, caminó sobre su alfombra verde, y con verde intriga abrió de un golpe la puerta verde de su casa verde.


Ante él estaba el hombrecito rojo que parpadeó rojamente confuso.


Con sonrisa roja y rojos pasitos para atrás dijo:

—Disculpe, señor, creo que me equivoqué de “cuento”.



FIN


El hombrecito verde
Laura Devetach
Roberto Cubillas (Ilustrador)
Colección: Libros del Monigote
Formato:110 mm x 180 mm
Encuadernación: Rústica Cosida
Páginas:32
Editorial: Ediciones Colihue
Año de edición:1997


Había una vez una casita verde con ventanas verdes. La casita estaba en medio del bosque verde de un país verde. Entonces…
¿Entonces qué?

Esta historia es para ser mirada, contada, escuchada, leída, seguida con el dedo, repetida, guardada como un osito de trapo, y sacada cada vez que haga falta.

(Contratapa del libro)



Roberto Cubillas (Ilustrador)




"Argentina crece leyendo"
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